Desde la forma en que te mueves y duermes, hasta la forma en que interactúas con las personas que te rodean, la depresión cambia casi todo. Incluso se nota en la forma en que habla y se expresa por escrito. A veces este “lenguaje de la depresión” puede tener un efecto poderoso en los demás. Los especialistas han tratado de encontrar una solucion o alguna actividad que ayude a disminuir la depresión de los pacientes es haciendo ejercicio e incluso consiguiendo un trabajo en en algún lugar en donde publicar vacantes sea algo común.

Los científicos han intentado durante mucho tiempo precisar la relación exacta entre la depresión y el lenguaje, y la tecnología nos está ayudando a acercarnos a una imagen completa.

Tradicionalmente, los análisis lingüísticos en este campo han sido llevados a cabo por investigadores que leen y toman notas. Hoy en día, los métodos de análisis de texto computarizados permiten el procesamiento de bancos de datos extremadamente grandes en minutos. Esto puede ayudar a detectar características lingüísticas que los humanos pueden pasar por alto, al calcular el porcentaje de prevalencia de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud promedio de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

Los fragmentos de lenguaje natural de las personas con depresión también han proporcionado una visión. En conjunto, los resultados de dicha investigación revelan diferencias claras y consistentes en el lenguaje entre las personas con y sin síntomas de depresión.

Contenido
El lenguaje puede ser separado en dos componentes: contenido y estilo. El contenido se relaciona con lo que expresamos, es decir, el significado o el tema de las declaraciones. No sorprenderá a nadie saber que las personas con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, específicamente adjetivos y adverbios negativos, como “solitario”, “triste” o “miserable”.

Más interesante es el uso de los pronombres. Aquellos con síntomas de depresión utilizan significativamente más pronombres singulares en primera persona, como “yo”, “yo” y “yo”, y significativamente menos pronombres en segunda y tercera persona, como “ellos”, “ellos” o “ella”. Este patrón de uso de pronombres sugiere que las personas con depresión están más enfocadas en sí mismas y menos conectadas con los demás. Los investigadores han informado que los pronombres son en realidad más confiables para identificar la depresión que las palabras de emoción negativa.